Ante un proceso de alto estrés emocional, muchas personas sufren desórdenes psico-emocionales, a los que se les atribuyen otras patologías o síndromes, como podrían ser: ansiedad, alopecia, insomnio, síndrome del colon irritable…

A nivel músculo-esquelético, una de las articulaciones que suele relacionarse con episodios de intensa carga psico-emocional o durante y/o después de una situación estresante es la articulación temporo-mandibular (ATM) (Ghanizadeh, 2008). A este nivel, son frecuentes alteraciones como el bruxismo, problemas en la deglución…

Desde un enfoque biopsicosocial del dolor, sabemos que es muy importante involucrar al paciente en su propio proceso de tratamiento para evitar la instauración de las tan utilizadas “yellow flags”. Es indispensable que el paciente sepa qué puede hacer para controlar y gestionar sus episodios de dolor. Son típicos los ejercicios de tonificación, los estiramientos, la actividad física regular (que tan beneficiosa ha demostrado ser para la salud), los ejercicios de entrenamiento cerebral… Pero una de las tareas fundamentales que se le debe dar al paciente es que dedique tiempo a controlar e interiorizar su respiración.

La respiración recibe influencias del sistema límbico (Homa and Masaoka, 2008) y actualmente ha demostrado ser un trabajo efectivo en el tratamiento de diferentes trastornos psico-emocionales como la depresión y la ansiedad (Gilbert, 2003). Por otro lado, cuando existen estados psico-emocionales alterados se produce una hiperventilación, debido al aumento de la frecuencia respiratoria, que acaba conllevando una alcalosis respiratoria (Foster et al. 2001). Como consecuencia, y debido al aumento del pH tisular, se produce una facilitación para producir despolarización neuronal, creando así un estado de excitabilidad en el sistema nervioso central. A nivel muscular, esta situación intersticial se traduce como una mayor despolarización de las moto-neuronas que mantienen el estado de tensión muscular, producido por la activación del sistema de estrés, incluso después que éste ya haya desaparecido. (Bishop, 2004). Debemos saber que delante de una situación de alcalosis respiratoria el cuerpo produce glucolísis por lo que se aumenta la excreción de ácido láctico, entre otros. Mense (2008), concluyó que el ácido láctico contribuye a generar dolor muscular.

Por otro lado, las alteraciones respiratorias que se caracterizan por una sobresolicitación de la musculatura costal superior contribuyen a mantener posturas caracterizadas por una antepulsión de cabeza y cuello que, entre otras consecuencias, producirán un aumento de la tensión de la musculatura subocciopital (cefaleas, alteraciones gastrointestinales…), aumento de la tensión de la musculatura masticatoria (cefaleas, dolor dental, bruxismo…), tendencia a los subluxaciones cóndilo-discales posteriores de la ATM, alteraciones oclusales… que a su vez también dificultaran la correcta respiración y ventilación alveolar, debido en parte, a conflictos entre la apertura y el cierre bucal.

Podemos también añadir que el hecho de que la persona se concentre en su respiración evitará una conducta obsesiva de focalización de la atención hacia el problema que generó el estrés en un primer momento. De esta manera, al centrarse en pensamientos no negativos, y evitar pensamientos catastróficos y depresivos se mejoran características del dolor como la intensidad y la disfunción (Velly, 2011).

Así pues, delante de un paciente que está pasando o ha pasado una etapa de alta carga emocional podemos informarle que haga algo tan sencillo y tan terapéutico como es respirar.

No olvidemos que si no fuera importante, el propio organismo no lo haría de forma automática.

 Meritxell Anaya Moix
Profesora Estudios de Fisioterapia EUCS Manresa

Referencias

– Ghanizadeh, A. ADHD, bruxism and psychiatric disorders does bruxism increase the chance of comorbid psychiatric disorders in children with ADHD and their parents. Sleep and Breathing, 2008;12(4):375-80

– Homa, I., Masaoka, Y. Breathing rhythms and emotions. Exp Physiol 93.9 pp 1011–1021.

– Gilbert, C. Clinical applications of breathing regulation. Beyond anxiety management. 2003 Oct;27(5):692-709

– Foster, G.T.; Vaziri, N.D., Sassoon, C.S.H. Respiratory alkalosis. Respiratory Care 46, 384-391.

– Bishop, D., Edge, J., Davis, C., Goodman, C. Induced metabolic alkalosis affects muscle metabolism and repeated-sprint ability. Medicine and Science in Sports and Exercise, 2004. 36, 807-813.

– Mense, S. Muscle pain: mechanism and clinical significance. Dtsch Arztebl Int. 2008 March; 105(12): 214–219

– Velly, A.M., Look, J., Carlson, Ch., Lenton, P., Kang, W., Holcroft, C., Fricton, J.R. The effect of catastrophizing and depression on chronic pain – a prospective cohort study of temporomandibular muscle and joint pain disorders. Pain, 2011; 152: 377-2383

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