Últimamente he tenido el gusto de asistir tanto como ponente como participante en varios congresos nacionales e internacionales. Creo que son el lugar idóneo tanto para poder actualizar y madurar conocimientos previos que sean de nuestro interés como para iniciarnos en temas que se alejan mucho de nuestra práctica diaria. Para ello, es de especial importancia tanto destacar la implicación de los organizadores y coordinadores de las jornadas /congresos, así como también el buen nivel de los diferentes ponentes que he tenido el placer de escuchar.

La mayoría de participantes a este tipo de eventos suelen ser alumnos de Grado en Fisioterapia, que sin perder la atención en ningún momento, intentan captar y aprender todo aquello que les es posible.  Pero, ¿y qué hay de los que ya no son tan novatos en el tema? Internet ha permitido tener al alcance un montón de información y son muchos los fisioterapeutas que cada día están más actualizados y curtidos en un tema concreto, por lo que cada vez es más interesante asistir a congresos o jornadas en Fisioterapia, ya que no solamente te permite adquirir conocimientos nuevos, sino que se convierten en centros de debate y participación de una comunidad ansiosa de saber más. Son muchas las cosas positivas que me he llevado de todos los actos a los que he asistido, aunque aquí, y siempre con la intención de aportar mi granito de arena a la profesión, expondré aquellas que no me han parecido tan positivas.

1) Ya lo dice el refrán: Quien mucho abarca poco aprieta. Cada vez somos más los que estamos inmersos en el mundo de la investigación y del consumo de literatura científica, y es bien sabido que la pregunta científica debe ser muy concreta y específica, alejándose de querer estudiar muchas cosas a la vez o  de estudiar una sola de forma demasiado general. En algunas ocasiones he visto como no existía un objetivo claro a exponer o transmitir durante el discurso sino que la ponencia acababa siendo una especie de tráiler que solo te mostraba aquello que podrías saber si hicieras un curso determinado. En ese momento es cuando creo que no se ha tenido en cuenta que este tipo de jornadas suelen estar pensadas para los asistentes/oyentes y son ellos los que deberían salir con “la lección aprendida”, en vez de que los ponentes, acaben captando futuros alumnos para los cursos que realizan de forma particular.

Todos estamos de acuerdo en que es muy necesaria una actualización continua de los conocimientos, técnicas, procedimientos… utilizados en Fisioterapia pero a veces me da la sensación que en nuestro campo, la formación que existe es excesiva, muy diversificada y, normalmente, demasiado cara.

2) ¿Qué se haya publicado algo sobre un tema significa ya que tenga evidencia científica? Como bien explican mis compañeras en su entrada en el Bloc de Fisioterapia de la FUB, la Asistencia Sanitaria Basada en la Evidencia (ASBE) requiere, en parte, buscar la mejor evidencia disponible respecto a la pregunta concreta que nos hacemos en base al estado de salud de nuestro paciente. Esta parte de la ASBE nos ha conllevado a, como ya he dicho anteriormente, ser consumidores de mucha literatura científica. Después de asistir a algunos congresos o jornadas, he podido leer algunos de los artículos que existían como bibliografía en las presentaciones audiovisuales de los autores y, aunque los resultados obtenidos durante el estudio son fascinantes, no siempre se ha utilizado una metodología del todo correcta. Ello hace que, por lo tanto, y a pesar del gran esfuerzo de los autores por contribuir en el mundo científico, debamos coger esos resultados con pinzas o, como mínimo, tener en cuenta que a lo mejor nuestros pacientes no tienen una respuesta tan positiva a un tratamiento determinado como la que han mostrado los pacientes del artículo.

3) En una de las últimas jornadas a las que asistí, uno de los ponentes dijo: “No entiendo este artículo puesto que soy fisioterapeuta, y no bioquímico” (refiriéndose a un artículo sobre mediadores de la inflamación. Cierto es que los fisioterapeutas no son bioquímicos pero… ¿Nunca? ¿Ni a pequeñas dosis?
Estoy de acuerdo que nuestro campo no es la bioquímica pero… ¿y que es la inflamación, por ejemplo?… no deja de ser un proceso fisiológico, biológico y bioquímico que tiene lugar en la gran mayoría de los pacientes que tratamos a diario. Y no solo estamos en contacto con la inflamación después de un proceso traumático agudo sino que, además, un gran abanico de nuestras técnicas habituales (punción seca, ganchos, cyriax…) utilizan la generación de inflamación para mejorar la situación actual del paciente. Así pues, me atrevo a decir que aunque no seamos bioquímicos ni fisiólogos sí que debemos tener cierto dominio de las ciencias básicas para garantizar que, al menos, nuestra intervención en fisioterapia no esté interfiriendo en el proceso natural de analgesia y  regeneración del tejido. Otro apunte a tener en cuenta también es que en la propia ORDEN CIN/2135/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Fisioterapeuta, se especifica la necesidad de tener este conocimiento de ciencias básicas como competencia fundamental de nuestra profesión.

Y dicho esto, solo me queda exponer que aunque no está todo hecho, tampoco está todo por hacer, y que aquellos que contribuyen a diario a que la Fisioterapia sea cada vez un poco mejor y más profesional, contaminen positivamente a todos los profesionales que puedan para que, poco a poco, y día a día, nuestra práctica clínica se acerque cada vez más a la excelencia.

“Si quieres resultados distintos no hagas siempre las mismas cosas”. Albert Einstein

Meritxell Anaya Moix
Profesora Estudios de Fisioterapia EUCS Manresa

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