Observación de la acción, imitación e imagen motora

En la entrada del mes de junio definimos a las Neuronas espejo como aquel sistema de neuronas que reflejan en uno mismo aquello que otra persona realiza. Es importante insistir en la idea de sistema, ya que éstas no se localizan en una concreta zona cerebral sino que su activación es amplia, hasta al punto que se han definido 2 sistemas de neuronas espejo (SNE) en relación a los aspectos de la acción:

  1. SNE parieto-frontal para el reconocimiento del comportamiento voluntario.
  2. SNE límbico para el reconocimiento  de los aspectos emocionales y afectivos de la acción.

Nos preguntábamos para qué podrían ser útiles estos conocimientos teóricos en la actividad asistencial con nuestros pacientes, independientemente del tipo de patología que presentaran, teniendo en cuenta que la principal función del SNE en el hombre es la comprensión de las acciones, de las intenciones, motivaciones y emociones de las otras personas (1).

En primer lugar, cabe destacar que los distintos estudios científicos que van apareciendo sobre el tema consideran que el SNE representa una forma de poder acceder al sistema motor y poder así, en el caso de los pacientes, recuperar el movimiento alterado por la lesión.

Para ello es imprescindible entender el movimiento como acción, es decir, el sistema motor, más allá de los aspectos efectores, es también percepción (integrar y dar significado a los estímulos sensitivos y sensoriales, que abarca desde las estructuras periféricas a las corticales) y cognición (atención, resolución de problemas, motivación, emoción). Estos 3 aspectos interactúan entre sí para lograr el objetivo deseado (2).  

En esta ocasión, vamos a centrar nuestro ejemplo en el paciente con ictus. El ictus o accidente vascular cerebral es una de las consecuencias más graves de la enfermedad vascular cerebral y una de las principales causas de mortalidad de nuestra sociedad.

La forma clínica más clásica es la pérdida o disminución de la capacidad de moverse en una mitad del cuerpo (cara y/o brazo y/o pierna), presencia de problemas sensitivos (tacto, cinestesia…), alteración de la conducta de la persona y/o de sus aspectos cognitivos (memoria, atención, capacidad para anticipar y preveer…) así como posibles problemas en la vista y en el habla (3).

Las estrategias de rehabilitación para el ictus y en las cual se ven implicadas el SNE son las siguientes:

  • Observación de la acción
  • Imitación
  • Imagen motora

Observación de la acción (4, 5)

Distintos estudios afirman que las redes neurales que se activan durante la observación de la acción son similares a aquellas regiones cerebrales que se activan durante la ejecución de la misma. Además, se insiste en la necesidad de utilizar la observación pero con la intención de imitar la acción, es decir, no se trata sólo de mirar un gesto, por ejemplo, ver a alguien levantar un brazo para poder llegar a coger un vaso, sino que el observador debe tener la intención de querer hacerlo.

Regiones frontales relacionadas con la atención; el cerebelo con su función anticipatoria así como los SNE representarían el substrato neural común entre la observación y la ejecución real de la misma acción. Ante esto, se nos debería abrir una ventana para pensar cómo introducir la observación de aquella acción a recuperar en los ejercicios de fisioterapia.

Imitación de la acción (1, 4)

¿Quién no se ha dado cuenta que el niño aprende imitando a los mayores? ¿Y cómo es posible? La imitación no debe limitarse a la simple repetición de aquello que uno observa sino que ésta significa transformar las informaciones visuales en somestésicas, a nivel parietal, para llegar al córtex pre-motor que permite organizar la acción.

De esta manera, la propuesta de imitación puede aplicarse incluso para aquellos pacientes que no sean capaces de poder reproducir el gesto. Para ello el substrato neural de las neuronas espejo es imprescindible.

Imagen motora

Si os piden que imaginéis cómo llegar a la estación de autobús desde el punto en que os encontráis ahora mismo, lo que estará pasando por vuestras cabezas, y por lo tanto, cerebros, es una serie de imágenes, todas ellas visuales, en que estáis simulando y viendo el recorrido con sus calles, casas… hasta llegar a la estación.

Si queremos incidir en la recuperación del paciente, que se mueve mal, o no puede estar sentado correctamente o bien, tiene dificultades para poder coger un vaso o acariciar al perro,… debemos dirigir su capacidad de imaginar hacia aquello que siente cuando imagina de moverse. En el mismo ejemplo de antes, debería fijarse en las sensaciones de las piernas al andar, cómo siente doblarse la rodilla o bien la ligereza del paso, también en el contacto del talón cuando llega al suelo, del peso en su pierna cuando carga, incluso en el tronco o balanceo de los brazos… En este momento sí estaría creando una imagen motora (IM).

Tal y como la define Decety, la IM es “la capacidad de un sujeto de representarse mentalmente una acción sin realizar el movimiento” o bien, según Marc Jeannerod “es la experiencia de tí que te mueves sin moverte”.

El estudio de la imagen motora, en sus inicios, fue dirigido al sujeto sano y deportista. En la actualidad, existen también numerosos estudios (4, 6-7) que hacen referencia a la aplicación terapéutica de la IM en pacientes neurológicos, como en el caso del ictus.

En estos se afirma que con la IM se produce la activación de las representaciones cerebrales de las acciones imaginadas sin que éstas se lleven a cabo (7).

Es importante destacar que no se trata de imaginar por imaginar sino que se debe encontrar el modo de introducir y guiar al paciente hacia a aquello útil a imaginar durante los ejercicios de fisioterapia.

En definitiva, las 3 estrategias de rehabilitación son consideradas como unos mecanismos de aprendizaje motor muy importantes para la recuperación de los déficits de movimiento provocados por el ictus. Esto es debido a que, sin implicar la actividad motora alterada por la lesión, permiten generar aferencias similares a las que se producirían en el caso de realizar el movimiento correctamente así como por el hecho que se ha evidenciado una mayor reorganización de los mapas corticales.

Laia Sallés Oller
Profesora Estudios de Fisioterapia EUCS Manresa

Bibliografía:

(1)   Rizzolatti G, Sinigaglia C. Las neuronas espejo. Los mecanismos de la empatía emocional. 1ª ed. Barcelona: Paidós Ibérica; 2006.

(2)   Shumway-Cook A, Woollacott MH. Motor control: translating research into clinical practice. 3ª ed. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2007.

(3)   Thibodeau GA, Patton KT. Sistema nervioso central. In: Thibodeau GA, Patton KT, editors. Anatomía y Fisiología. 6ª ed. Madrid: Elsevier; 2007. p. 471-514.

(4)   Garrison KA, Winstein CJ, Aziz-Zadeh L. The mirror neuron system: a neural substrate for methods in stroke rehabilitation. Neurorehabil. Neural Repair 2010 Jun;24(5):404-412.

(5)   Sale P, Franceschini M. Action observation and mirror neuron network: a tool for motor stroke rehabilitation. Eur J Phys Rehabil Med 2012; 48:313-8

(6)   Page SJ, Levine P, Leonard A. Mental practice in chronic stroke: results of a randomized, placebo-controlled trial. Stroke 2007 Apr;38(4):1293-1297.

(7)   Mulder T. Motor imagery and action observation: cognitive tools for rehabilitation. J.Neural Transm. 2007;114(10):1265-1278.

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